EL SEÑOR PACO
¡Que venga un ejército! Que me maten... de aquí no me muevo. Espero á mi hijo... á Nicolás... que viene muy enfermo... ¡Dios mío! ¡Si llega! ¿En dónde le acuesto? Viene de Cuba... deshaciéndose... Mi cama es suya... ahí, en ese rincón donde nació... donde moriremos los dos abrazados... en nuestra casa, donde murió su madre... en mi choza... mía, pese á todas las contribuciones del mundo. No pago, porque no puedo... ¡pero mi casa es mía!
EL COMISIONADO
Señor Paco, esta casa es de este caballero, que la ha adquirido del Estado en la forma que señala la ley y con todos los requisitos del caso; hace mucho tiempo que está usted aquí de sobra. Bastante se ha levantado el brazo. Si usted no hubiese sido terco... si hubiera pagado...
EL SEÑOR PACO
Sombrío, como transtornado.
Esta casa es para mi hijo... Ahí, en esa cama moriremos los dos... abrazados... ¡Si viene! ¡Si no ha muerto por el camino!
EL DUEÑO NUEVO
Nada, nada; yo no sirvo para ver estas cosas. Que se cumpla la ley en todos sus extremos. Yo me voy y volveré cuando la fuerza me haya dejado mi propiedad libre de estorbos... Con Dios, señores.