Portada de una sacristía en Trinidad.

Aquellos pueblos, los más pobres ya durante la dominación jesuítica, con excepción de Santo Tomé, que era el puerto más comercial del Uruguay, fueron también los más azotados por la guerra; de modo que ni los restos de la anterior opulencia, los favorecerían para una posible reacción.

Entretanto, Andresito que había escapado de San Carlos por medio de una proeza temeraria, abriéndose paso sable en mano á través de las fuerzas sitiadoras, reunió otra vez una parcialidad compuesta de dispersos y de indios salvajes, entendiéndose con Artigas y con el caudillo entrerriano Ramírez, para una acción conjunta sobre Porto Alegre. Cumpliendo su parte, atacó y tomó el pueblo de San Nicolás; pero un retardo de Artigas frustró la combinación, y el valiente guaraní cayó prisionero, yendo á morir poco después en una prisión de Río Janeiro.

Sus indios se dispersaron por el Brasil y el Paraguay, ó adoptaron definitivamente la vida salvaje, subiendo al Norte y dirigiéndose al Chaco en procura de bosques más espesos. Las últimas noticias que de ellos se tiene, son la tentativa infructuosa que el Gobierno unitario del año 1826 hizo para restaurar la civilización en aquellas Misiones—siempre reclamadas como suyas por el Paraguay,—convirtiéndolas en provincia de la Unión; y la parte que tomaron al siguiente en la guerra contra el Brasil, bajo el mando de los caciques Ramoncito y Caraypí.

Las Misiones situadas al oriente del Uruguay duraron algunos años más; pero en 1828, con motivo de la guerra antedicha, el caudillo oriental Rivera las arrasó tan completamente, que hasta se llevó en cautiverio á las mujeres y á los niños.

El régimen jesuítico se prolongó en el Paraguay hasta 1823, entrando los indios desde entonces á trabajar por cuenta del Gobierno, pero conservando la organización comunista. Ésta fué abolida por el general López en 1848, con el objeto de confiscar en su provecho los bienes de la comunidad, declarados fiscales, y semejante medida consumó la ruina del Imperio Jesuítico en el último de sus vestigios históricos.

NOTAS:

[95] Su fidelidad cuando la revolución comunera, es otra prueba contra el separatismo.

[96] Su intento era evitar el contrabando por la Colonia, haciéndola suya; pero como este delito emanaba de fuentes más profundas que la hostilidad portuguesa, nada consiguió, anulándose el tratado en 1761.