La expresión es menos intensa, pero de una poesía más romántica en la copla siguiente, que con psicología sutil generaliza sobre todo un paisaje, adecuándolo al estado interior, la tristeza de las separaciones:
No hay rama en el campo
Que florida esté...
Todos son despojos
Desde que se fué.
Espiritualizada en el dolor del poeta, la desolación invernal de la Naturaleza, tiene por causa la ausencia del bien amado. De ella dimana que todo sea despojo y aridez, y que lo notemos así en la aspereza de la rama desnuda.
Véase este otro poemita, el más perfecto quizá, pues consiste en un solo rasgo de cariñosa picardía:
Tiene la vida mía
Un diente menos.
Por ese portillito