(Inf. XXXI—67)
O todavía, al revés de Boileau que no fué sino un retórico, esta fórmula de la poesía cuyas creaciones quiméricas anuncian la verdad no siempre creíble:
lo diró cosa incredibile e vera.
(Par. XVI—124)
He aquí cómo debe comprenderse el espíritu de los poemas épicos, que no son obra lírica, vale decir, de mera delectación, sino narraciones de la vida heroica, muchas veces ásperas como ella y también amargas y misteriosas. Una vez más me acuerdo de nuestro padre el Dante:
O voi ch' avete gl' intelletti sani,
Mirate la dottrina che s'asconde
Sotto il velame degli versi strani!
Pero véase algo más característico aún, porque demuestra cómo los símiles de nuestro gaucho, no por ser tomados de la vida rural, resultan menos compatibles con la poesía del inmenso florentino. Las coplas, dice Cruz, se me salen "como ovejas del corral".
Y añade: