—Aunque las noticias sobre la licuación del hidrógeno eran harto breves, mis conocimientos en la materia me permitieron completarlas, bastándome modificar el aparato de Olzewski, que uso en la preparación del aire líquido. Aplicando después el principio de la destilación fraccionada, obtuve como Travers y Ramsay los espectros del kryptón, el neón y el metargón. Dispuse luego extraer estos cuerpos, por si aparecía algún espectro nuevo en el residuo, y efectivamente, cuando ya no quedó más, vi aparecer la raya mencionada.

—¿Y cómo se opera la extracción?

—Haciendo evaporar lentamente el aire líquido, y recogiendo en un recipiente el gas desprendido por esa evaporación. Si tuviera aquí una máquina Linde que me suministraría sesenta kilogramos de aire líquido por hora, podría operar en grande escala; pero he debido contentarme con una producción de ochocientos centímetros cúbicos.

Obtenido el gas en el recipiente, lo trato por el cobre calentado para retirar el oxígeno, y por una mezcla de cal con magnesio para absorber el ázoe. Queda, pues, aislado el argón; y entonces es cuando aparece la doble raya verde del kryptón, descubierta por Ramsay. Licuando el argón aislado, y sometiéndolo á una evaporación lenta, los productos de la destilación suministran en el tubo de Geissler una luz rojo-anaranjada, con nuevas rayas, que por la interposición de una botella de Leyden aumentan, caracterizando el espectro del neón. Si la destilación prosigue, se obtiene un producto sólido de evaporación muy lenta, cuyo espectro se caracteriza por dos líneas, una verde y la otra amarilla, denunciando la existencia del metargón ó eosium, según propone Berthelot. Hasta aquí, es todo lo que se sabe.

—¿Y la raya violeta?

—Vamos á verla dentro de algunos instantes. Sepa usted entretanto, que para llegar á resultados iguales yo procedo de otro modo. Retiro el oxígeno y el ázoe por medio de las substancias indicadas; luego el argón y el metargón con hiposulfito de soda; el kryptón en seguida con fosfuro de cinc, y por último el neón con ferrocianuro de potasio. Este método es empírico. Queda todavía en el recipiente un residuo comparable á la escarcha, que se evapora con suma lentitud. El gas resultante, es mi descubrimiento.

Me incliné ante aquellas palabras solemnes.

—He estudiado sus constantes físicas llegando á determinar algunas. Su densidad es de 25,03, siendo la del oxígeno de 16 como es sabido. He determinado también la longitud de la onda sonora en ese fluido, y el número encontrado, permitiéndome evaluar la relación de los calores específicos, me ha indicado que es monoatómico. Pero el resultado sorprendente está en su espectro, caracterizado por una raya violeta en el rojo, la raya 5567 coincidente con la número 4 de la aurora boreal, la misma que presentaba el fulgor amarillo percibido por Antonia sobre mi cabeza.

Ante tal afirmación, dejé escapar esta pregunta inocente: