[8] Nosotros llegamos á Dios, es decir, al Ser Supremo (que de ninguna manera se nos representa como un tipo semejante al humano) á través de la materia y de la fuerza, sin necesidad de negarlas, antes refundiéndolas en su propio ser una de cuyas manifestaciones las consideramos. De aquí que tengamos á las manifestaciones de la vida absoluta (Dios) por estados de conciencia.
[9] Recuérdese nuestra definición de la vida.
[10] Es decir que producen iones. Los iones surgidos de los mecheros, son los productores del fenómeno. En las manchas de luz primordial, los puntos más luminosos vienen á ser las fuentes de ionización.
[11] Las analogías entre estas vidas con los fenómenos del mundo actual, no implican identidades. Los fenómenos de aquéllas, son los prototipos de nuestros fenómenos; son parecidos, pero no iguales.
[12] Como siempre que hay choque de dos magnitudes de forma circular.
[13] El sol, que es sin duda una esfera fluida, no tiene achatamiento polar alguno, como una pompa de jabón, aunque su densidad sea sólo una cuarta parte de la terrestre, y su fuerza centrífuga cuatro veces mayor. Á su tiempo recordaremos esta singularidad solar.
[14] El pensamiento divino geometriza en el Cosmos, decía Platón que sabía á qué atenerse.
[15] Conviene quizá advertir que el hexaedro es la única forma material perceptible que realice estas condiciones, si bien un agregado de hexaedros nunca puede componer un todo perfecto, estando limitado siempre por ángulos abiertos. Es lo que ocurre con la materia en eterno trabajo de desintegración que la pone en contacto con la absoluta energía, como los ángulos abiertos con el infinito á nuestro conjunto de hexaedros.
[16] En efecto, el azar que es una causa sin causa, equivale á los dioses de las religiones positivas, cuyo carácter más saliente y común es la arbitrariedad.
[17] La astronomía moderna se inclina á creer que todo el universo estelar tiene esta forma, y que nuestra vía láctea se halla próxima á su centro; pues el número de estrellas de dos puntos opuestos del cielo, ya estén situados en la vía misma ó en sus polos, es casi igual. Siendo esto así, el universo estelar presentaría la forma de una lenteja ó esferoide muy achatado en la misma dirección que la vía láctea. Dividiendo el cielo en nueve círculos paralelos al plano de ésta (las zonas 1a y 9a abarcarían sus polos) resulta la siguiente relación de densidades: 1, 2.8; 2, 3.0; 3, 3.5; 4, 5.3; 5, 8.2; 6, 6.1; 7, 3.7; 8, 3.2; 9, 3.1; lo cual establece el rango central de la vía láctea (5, 8, 2), así como la forma del universo estelar. Nuestras lentejas no son, pues, pura fantasía.