Este probo, inteligente, noble, infatigable y decidido patriota, tuvo la desgracia de perder sus padres en la mas tierna edad. Estos fueron Juan Vicente y Maria de la Concepcion Palacios. Su afecto filial, falto de objetos tan queridos, rebosaba en su pecho y le consagró lodo entero á su patria, única madre que el cielo le habia conservado y por la cual mas tarde sacrificaba gustoso su sangre y su fortuna.
Diez años contaba apenas cuando pasó á Europa con la mira de completar su educacion y perfeccionarse en la carrera de las armas, hácia la cual le llamaba su natural inclinacion, sobreescitada por el mas ardiente amor de gloria. ¿Qué otra aspiracion mas digna y santa podia acariciar un corazon huérfano y un corazon sensible como el suyo?
Despues de haber viajado por Francia é Italia, donde las ideas liberales y de progreso prestaron á las suyas el calor y solidez que mas tarde habian de producir la independencia de su pais natal, y á poco de haber buscado entro los brazos de una esposa en la córte de España el amor de la familia, se trasladó á Venezuela. Aqui, trascurridos pocos meses, la compañera que habia elegido pasó á mejor vida, dejándole de nuevo en la antigua soledad y lleno de tristeza.
Entonces, por segunda vez, se encaminó hácia el Continente Europeo y presenció la coronacion de Napoleon I, de cuyo génio militar y político era apasionado admirador, y cuatro años despues vibraba en sus oidos el grito de independencia ó muerte dado por los españoles al lanzarse al campo para estorbar por medio de las armas el poderoso vuelo de las águilas invasoras.
CAPITULO II
Aparente restablecimiento del órden.—Tentativas de Miranda.—Don Juan Casas.—Su situacion comprometida.—Los emisarios de Mural.—Actitud tomada por el pueblo venezolano.—La junta auxiliar.—Gestiones del Ayuntamiento.—Creacion de una junta suprema.—Bolívar y Emparan.— Aborto de conspiracion.—Confirmacion de los rumores acerca de los sucesos de España.—Primer paso hácia la revolucion.—Destitucion de Emparan.—Declaraciones del Ayuntamiento de Carácas.—Destierro de las antiguas autoridades españolas.—Pronunciamientos.—Los emisarios en la provincia de Coro.—Primera salida á campaña.—Mision de Bolívar en Europa.—Don Antonio Cortabarria.—Actos de la junta de Carácas.—Conato de levantamiento.—Prisiones y asesinatos.—Rómpense las hostilidades.—Vuelta de Miranda.—Conflicto de la Junta.—Demostracion popular.—Nombramiento de Miranda.
Volvamos á anudar el hilo de los acontecimientos de Venezuela.
Ahogada en la apariencia la revolucion, fermentó sordamente durante los primeros años del siglo actual entre la juventud venezolana. Las familias que tuvieron la desgracia de perder alguno de sus miembros, y aquellas que habian sufrido y sufrian aun las consecuencias del primer paso dado hácia el templo de la libertad, aleccionadas por la experiencia, se agitaban con cautela en favor de la santa causa y esperaban el momento oportuno de poder obrar con mayor acierto, con nueva decision y energia.
Despues de mil y mil contrariedades, el 25 de Marzo de 1806 se presentaba Miranda en la Costa Firme, á vista de Ocumare, con una corbeta y dos goletas, únicos auxilios que pudo conseguir de la América del Norte. Sus fuerzas de desembarco se componian de unos 200 jóvenes que se le unieron un Haiti. Atacado de improviso por dos bergantines, despues de una vigorosa pero inútil pelea, con pérdida de las goletas, se retiró á Trinidad, donde impetró el auxilio de los ingleses y muy particularmente el de Cochrane, almirante de la escuadra que estacionaba entonces en las islas de Barlovento.
De alli á cuatro meses guiaba quince diferentes buques con 500 hombres, y habiendo puesto en fuga á los enemigos que defendian la costa, penetró vencedor en la Vela de Coro el segundo dia de Agosto; pero no encontrando alli la acogida y proteccion que esperaba, renunció á su expedicion y regresó á Trinidad, pasando luego á Europa desde esta isla. Diez de los suyos, hechos prisioneros en el combate, fueron pasados por las armas en Puerto-Cabello y varios otros confinados á los presidios.