Este fué el último de los actos del mando de Vasconcelos.

Los acontecimientos de España en 1808 pusieron al capitan general sucesor, Don Juan Casas, en la mas crítica situacion. Los comisionados mandados alli por Murat que le exigian obediencia al nuevo monarca, y la presencia de un buque de guerra inglés en las costas, le envolvieron en una inmensa perplejidad. Por otra parte, la imprudente lectura que un oficial francés hizo en público de la Gaceta de Bayona produjo un motin entre los oficiales criollos y españoles, que dieron el grito de "¡Viva Fernando VII y mueran los franceses!" Además, la actitud del pueblo le impidió decidir por si solo en tan árduas circunstancias, y acordó reunir una junta auxiliar compuesta de un miembro por cada tribunal, corporacion y clases de la sociedad.

La junta, presidida por Casas, se hizo cargo de los despachos de Murat y de los que el gobierno británico habia enviado por medio de Colincour y de Cochrane, y optó decididamente por la conservacion del estado de cosas sin alteracion de ninguna especie. Esta medida, como era natural, mantuvo y sobreescitó la general inquietud, ocasionando motines y alborotos que el capitan general tuvo que castigar con mano fuerte.

El ayuntamiento le instaba á que constituyese una junta como las de la metrópoli, algunos dias antes de la llegada de un comisionado mandado por la junta de Sevilla. El 28 de Julio Casas accedió á las instancias del ayuntamiento, y el 5 de Agosto se presentaba en Carácas el mencionado agente.

Constituida la junta, no sin que antes hubiesen mediado contestaciones entre el cabildo y el capitan general que exigió de este obediencia ciega, subsistió hasta el 13 de Enero de 1809, en que fué reconocida la soberania de la central, instalada en Aranjuez por Setiembre del año anterior.

Declarados como parte esencial é integrante de la monarquia española sus dominios ultramarinos, el valiente, antiguo y distinguido capitan de la marina real Don Vicente de Emparan fué nombrado, en reemplazo de Casas, como capitan general de Venezuela.

Bolívar acompañó en su viaje al nuevo representante militar de España, pues como buen patriota no podia vivir lejos del suelo que le habia visto nacer y cuya precaria suerte tantas veces aceleraba los latidos de su noble y esforzado corazon. La idea de poder dar á su pais dias de dicha y prosperidad, abriéndole la senda de su futura independencia, en mas de una ocasion habia venido á interrumpir su sueño y á mecer sus halagüeñas esperanzas de gloria. El 17 de Mayo Emparan y Bolívar pisaban la Costa Firme. Las primeras disposiciones del nuevo capitan general fueron tan violentas y desacertadas, que todos, sin excepcion alguna, asi españoles como criollos, con ánimo de no separar la colonia de la madre patria, formaron el plan de derrocar su poder y de constituir en seguida un gobierno análogo al de aquella.

Espiraba el mes de Marzo de 1810, y segun estaba convenido, el marqués del Toro, coronel del batallon miliciano de los valles de Aragua, debia señalar la entrada del de Abril apoderándose por sorpresa del capitan general, quien noticioso del proyecto, merced á un vil denunciador, dió un golpe de mano á los conspiradores.

Contra lo que podia esperarse, y en desacuerdo con sus primeros actos de gobierno, se limitó Emparan á confinar en Maracaibo, Margarita y otros puntos de la provincia á los principales autores del abortado plan.

Vagos rumores se esparcieron por este tiempo acerca de la disolucion de la Junta central y de la dispersion de sus miembros, rumores que fueron confirmados el 18 de Abril, dia de Miércoles Santo, de una manera muy ámplia, pues además se supo que toda la Península, menos Cádiz y la Isla de Leon, estaba ya ocupada por los franceses; lo cual hizo cundir la inquietud con la rapidez del rayo entre todas las clases del pueblo, y hasta los mismos españoles manifestaban temores, sobresaltos y desconfianza del gobierno.