Allí hay pastos abundantes, leña para toda la vida, y agua la que se quiera sin gran trabajo, como que inagotables corrientes artesianas surcan las Pampas convidando á la labor.

Cada médano es una gran esponja absorbente; cavando un poco en sus valles, el agua mana con facilidad.

La mente de los hombres de Estado se precipita demasiado, á mi juicio, cuando en su anhelo de ligar los mares, el Atlántico con el Pacífico, quieren llevar el ferrocarril por el Río 5.º.

La línea del Cuero es la que se debe seguir. Sus bosques ofrecen durmientes para los rieles, cuantos se quieran, combustibles para las voraces hornallas de la impetuosa locomotora.

Son iguales á los de Yuca, cuya explotación ha hecho y sigue haciendo la empresa del Gran Central Argentino.

Estos campos son mejores que aquéllos.

Y si un ferrocarril, á más de las ventajas del terreno, de la línea recta, de las necesidades del presente y del porvenir, debe consultar la estrategia nacional, ¿qué trayecto mejor calculado para conquistar el desierto que el que indico?

La impaciencia patriótica puede hacernos incurrir en grandes errores; el estudio paciente hará que no caigamos en la equivocación.

No puedo hablar como un sabio: hablo como un hombre observador. Tengo la carta de la República en la imaginación y me falta el teodolito y el compás.

Los peligros para el trabajo son más imaginarios que reales. Oportunamente podría ocuparme de este tópico. Por el momento me atreveré á avanzar, que yo con cien hombres armados y organizados de cierta manera, respondería de la vida y del éxito de los trabajadores.