«Tutto ei provó; la gloria
Maggior dopo il periglio.
La fuga, e la vittoria
La reggia, e el triste esiglio.
Due volte nella polvere,
Due volte sugli altar.»
Me creía un conquistador, un Napoleón chiquito.
De improviso sentí, como si la cabeza se me escapara, hice fuerzas con la cabeza endureciendo el pescuezo, la tierra se movía; yo no estaba del todo despierto, ni del todo dormido. La cabecera seguía escapándoseme, creí que soñaba, fuí á darme vuelta y un objeto con cuatro patas, negro y peludo corrió... Había hecho cabecera de una mulita.
Los héroes como yo tienen sus visiones así, sobre reptiles, y las páginas de nuestra historia no pueden terminar sino poniendo al fin de cada capítulo el terrible lasciate ogni speranza.
Dejemos dormir á mi gente un rato mientras yo compongo mi cabecera.
XIV
Sueño fantástico.—En marcha.—Calixto Oyarzábal y sus cuentos.—Cómo se busca de noche un camino en la Pampa.—Campamento.—Los primeros toldos.—Se avistan chinas.—Algarrobo.—Indios.
Después que arreglé mi buena cabecera, me volví á quedar dormido, hasta que Camilo, el exacto y valiente Camilo se acercó á mí y diciéndome al oído: Mi Coronel, me despertó.
Tenía en ese momento un sueño que era como la perspectiva confusa del pintado calidoscopio.