Somos muy orgullosos. Y sin embargo, es más fácil hacer de Orión ó de Carlos Keen un cacique, que de Calfucurá ó de Mariano Rosas un Orión ó un Carlos Keen.
¿Hay quién lo ponga en duda?
Me desperté al ruido de los soldados que señalaban toldos acá y acullá.
La curiosidad me puso de pie en un abrir y cerrar de ojos.
Los franciscanos y los oficiales hicieron lo mismo.
Ya no se pensó en dormir, sino en las novedades que, sin duda, ocurrirían.
El toldo más próximo estaría distante de nosotros unos mil metros.
Divisábamos algo colorado.
Los soldados con ese ojo de águila que tienen, tan bueno como el mejor anteojo, decían si eran indios ó chinas, los contaban y se reían á carcajadas.