No estaba en carácter, y no había más remedio que hacer bien mi papel.
Obsequié al cacique lo mejor que pude con lo poco que llevaba.
Tenía que armarle y encenderle yo mismo el cigarro, que probar primero que él el mate y la bebida para inspirarle confianza plena.
El cacique Ramón es hijo de indio y de una cristiana de la Villa de la Carlota.
Predomina en él el tipo de nuestra raza.
Es alto, fornido, tiene ojos pardos, cabello algo rubio, ancha frente y habla muy ligero.
Es en extremo aseado.
Viste como un paisano rico.
Quiere bien á los cristianos, teniendo muchos en sus tolderías y varios á su alrededor.
Tendrá cuarenta años.