Al hombre nunca le falta mujer, mi Coronel, como usted no ignora.
Ya ve aquí; tiene uno cuantas quiere.
Lo que suele faltar es plata.
En habiendo, compra uno todas las que puede mantener. Mariano Rosas tiene cinco ahora, y antes ha tenido siete. Calfucurá tiene veinte. ¡Qué indio bárbaro!
—¿Y tú, cuántas tienes?
—Yo no tengo ninguna, porque no hay necesidad.
—¿Cómo es eso?
—Sí; aquí la mujer soltera hace lo que quiere.
Ya verá lo que le dice Mariano de las chinas y cautivas, de sus mismas hijas. ¿Y por qué cree entonces que á los cristianos les gusta tanto esta tierra? Por algo había de ser, pues.