—¿Pero cómo es posible que digan que eres ladrón, cuatrero y asesino, si no lo eres?

—Me han achacado las cosas de otros compañeros que no he querido delatar, y dirán que soy asesino, porque les he dado algunos tajos á los de la partida.

—¿Quieres que hagamos un trato?

—Como usted quiera, Coronel.

—¿Tienes palabra?

—Sí, señor.

—¿Tienes honor?

Rufino no contestó.

—¿Sabes lo que es el honor?