Textuales palabras, oídas por infinitos testigos que no me desmentirán.

Quisieron vendarle los ojos y no quiso.

Se hincó... Un resplandor brilló... los fusiles que apuntaron... oyóse un solo estampido... Gómez había pasado al otro mundo.

El batallón volvió á sus cuadras y los demás piquetes del Ejército á las suyas, impresionados con el terrible ejemplo, pero llorando todos al cabo Gómez.

Á los pocos días yo tuve una aparición... Decididamente hay vidas inmortales.

VIII

El Palmar de Yataití.—Sepulcro de un soldado.—Su memoria.—Sus últimos deseos cumplidos.—El rancho del General Gelly y lo que allí pasó.—Resurrección.—Visión realizada.—Fanatismo.

Á inmediaciones de mi reducto estaba el Palmar de Yataití, donde tantos y tan honrosos combates para las armas argentinas tuvieron lugar.

Allí fué enterrado el cabo Gómez, y sobre su sepulcro mandé colocar una tosca cruz de pino con esta inscripción: