—Es Camargo—me contestó.

—¿Camargo?

—Sí, viene con unos indios borrachos, ya llegan.

En efecto, sujetaron los caballos é hicieron alto detrás del toldo de Baigorrita, presentándoseme acto continuo Camargo.

—¡Mi Coronel—me dijo,—echándome el tufo, acuéstese, acuéstese pronto!

—¿Por qué, hombre?

—¡Acuéstese, señor, acuéstese!

—¿Pero por qué?

—Caiomuta viene muy borracho.