Definidme, pues, lo que es.

Quiero saberlo, necesito saberlo, debo saberlo, es mi derecho.

Sí, yo tengo derecho á ser feliz, como tengo derecho á ser libre. Y tengo derecho á ser libre, porque he nacido libre.

¿Qué es la libertad?

¿No es el poder de obrar, ó de no obrar, no es la facultad de elegir; no es el ejercicio de mi voluntad consciente, reflexiva, deliberada, calculada, espere daño ó bien?

¡Os atrevéis á tacharme la definición!

¿Qué me vais á decir?

Que no es jurídica: ¿por qué la libertad es el poder de hacer lo que no daña á otro?

Os advierto que no hablo como un legista, sino como un filósofo, y os admito la diferencia.

Convenido; la libertad es eso, mi derecho corriendo en línea paralela con el vuestro una abstracción susceptible de asumir una fórmula gráfica.