¿Á quién?
—¿Á quién?...
—¿Sí, á quién?
Contestadme.
Os he pedido que me defináis la felicidad.
¿Que os defina la felicidad?
Si la felicidad no es absoluta, es relativa. No es como el bien y el mal, como lo bueno y lo malo. Es objetiva y substantiva. Depende de las circunstancias, del carácter, de las aspiraciones, de accidentes sin fin.
Os entiendo.
Queréis decirme, que un fraile de la Trapa, vicioso, descreído, puede vivir más tranquilamente en su retiro que yo, creyente y sano, en el bullicio de la sociedad.
Precisamente.