Entonces ¿qué recurso nos queda á los que rodamos fatalmente en ese torbellino?

Tomarlo como viene, resignarse.

La conformidad puede convenirle á un esclavo.

¿Y creéis haber dicho algo?

Si no lo creyese, no hubiera hablado.

Os prevengo, sin embargo, que sois esclavo de vuestras pasiones.

¿Y qué me queréis decir?

Quería recordaros, que Dios es inescrutable, que el hecho de no poder definir satisfactoriamente una cosa en abstracto, no prueba que la cosa deje de existir; en una palabra, que habéis sido insensatos al exclamar con desaliento: ¿somos acaso felices?

De consiguiente, porque no pueda definir lo que experimenté cuando me vi perdido en el monte, no por eso dejará de creerse que fué miedo.