Ó he de soñar que me han proclamado emperador de los Ranqueles, que Lucius Victorius, Imperator, ha hecho coronar emperatriz á la china Carmen; ó he de soñar que el baile de los indios está en moda en Buenos Aires y que el botín con taco á lo Luis XV ha sido reemplazado por la botita de potro de cuero de gato.

Por el estilo fueron mis sueños.

Y diga después Platón que el espíritu divino nos revela en sueños el porvenir; y diga después Estrabón, que los sueños nos dan á conocer la verdad, porque, durante la noche, el entendimiento es más activo, más puro, más claro que durante el día.

Los tales antiguos eran unos utopistas de marca mayor.

Los respeto sólo porque ya son viejos y murieron.

XXIV

La loca de Séneca.—El sueño Cesáreo se me había convertido en substancia.—Salida inesperada de Mariano Rosas.—Un bárbaro pretende que un hombre civilizado sea su instrumento.—Confianza en Dios.—El hijo del Comandante Araya.—Dios es grande.—Una seña misteriosa.

Me desperté con la cabeza hecha un horno; había soñado tanto que mis ideas eran un embolismo.

De pronto no pude darme cuenta de lo sucedido durante la noche.