Era «La Tribuna» de Buenos Aires.
En ella había marcado un artículo sobre el gran ferrocarril interoceánico.
Me lo indicó, diciéndome:
—Lea, hermano.
Conocía el artículo y le dije:
—Ya sé, hermano, de lo que trata.
—¿Y entonces por qué no es franco?
—¿Cómo franco?
—Sí, usted no me ha dicho que nos quieren comprar las tierras para que pase por el Cuero un ferrocarril.