Por ejemplo, vieja es cucé, viejo—butá, y, sin embargo, en ciertos adjetivos, como overo, la terminación es la que indica el género.

La lengua es muy elíptica. Así, por ejemplo, yegua overa manca, se dice: overa manca, simplemente, y caballo overo manco—overo manco. En los dos casos se suprime el sustantivo, porque los adjetivos, overa manca ú overo manco no pueden calificar sino un caballo ó una yegua, y deben sobreentenderse.

Para que comprendas las dificultades con que tenía que luchar para salvar ciertas dudas, bastará repetir lo que decía mi comadre cuando la apuraban demasiado: «Yo no sé bien la lengua, se necesita vivir mucho para aprenderla; aquí no cualquiera la sabe».

Terminada la lección de araucano, le pedí á mi maestra—que aunque tenía hijos no era casada ni viuda,—me contara su vida; y como la cosa más sencilla del mundo nos refirió sus aventuras con cierto mancebo padre de mi ahijada.

Es una página verde que en cualquier parte pasaría por una seducción. Entre los indios es un accidente de la vida que no significa nada.

La especie humana está sujeta á la ley de la reproducción. Nada de extraño tiene que siendo la mujer libre se entregue á quien le place, y que de la noche á la mañana resulte con hijos.

No es más que una dificultad para casarse; porque generalmente nadie quiere cargar con hijos ajenos, aun cuando provengan de matrimonio legítimo.

Para concluir ésta, y á propósito de mujeres que resultan con hijos de la noche á la mañana, ¡qué curiosa es la farmacopea de los indios!

Toda ella se reduce á hierbas astringentes y purgantes, y agua fría.

Lo último es un remedio por excelencia.