Currita se vistió en breve tiempo, y mientras tanto dábale conversación la Valdivieso, ponderándole la voz y la hermosura de Miss Jesup y lo bien que había estado Stagno la noche anterior en Un ballo in maschera, sobre todo en el aria final, cuando lo asesinaban. Paco Vélez se lo había dicho.

—Oye, y a propósito de muertos... ¿Te contestó ya la madre de Velarde?

—Justamente hoy he tenido carta... Por cierto que debe de ser una vieja rara...

Kate se permitió interrumpir a las dos primas, preguntando si la señora condesa llevaría guantes blancos o negros.

—¿Qué te parece, María?

—Los blancos irán bien...

—Me parece que caerán mejor los negros.

—Traiga usted un par de cada color y lo veremos.

—Pues sí; debe de ser una vieja rara... Figúrate que se niega a recibir la pensión.

—¡Jesús, mujer, qué rareza!