con un alegre rostro esclarecido
con que serena el aire más obscuro,
las lágrimas le limpia y encendido
la besa, el cuello abraza liso y puro,
de modo que si allí solo se hallara,
otro nuevo Cupido se engendrara.
Con el suyo apretando el rostro amado
que sollozos y lágrimas aumenta,
como niño del ama castigado,
que quien le limpia el lloro lo acrecienta;