Al tiempo que las áncoras alzaban
con la noche los moros escondidos
las maromas secreto les cortaban
porque den a la costa destruídos:
mas no duermen los linces que velaban
de recato y recelo apercibidos,
y como recordados los sintieron,
volando y no remando les huyeron.
Ya las ligeras proas van cortando
los caminos del húmedo Neptuno;