CANTO TERCERO
Ahora tú, Calíope, me inclina
a contar lo que al rey le cuenta el Gama:
inspira inmortal canto y voz divina
en el pecho mortal que tanto te ama:
así el claro inventor de Medicina,
de quien a Orfeo pariste, bella dama,
por Dafne, Clicie o Leucatoe no olvide
el amor que tu amor demanda y pide.