»Mas ya el príncipe Alonso aparejaba
el Lusitano ejército dichoso
contra el moro que tierras habitaba
allende el claro Tajo deleitoso;
ya en el campo de Orique se sentaba
su soberbio real y belicoso
enfrente de el del moro con gran ceño,
aunque es en gente y fuerza más pequeño.
»En ninguna otra cosa confiado
sino en el sumo Dios que lo regía,