si hasta aquí el invicto Alfonso guarda

del peligro y del mal que se le ofrece,

permite ahora Dios que ya le cuadre

la maldición echada de su madre.

»Que estando en la ciudad que antes cercara,

cercado en ella fué de los leoneses,

porque aquella conquista les tomara,

siendo de ellos y no de portugueses:

la pertinacia aquí le cuesta cara,

así como acontece en mil reveses,