mas cuando aquellas gentes mauritanas

a poseer de España el gran terreno

entraron por Castilla y por su tierra,

con su gente ayudó en la cruda guerra.

»Con Semíramis nunca gente tanta

los Idáspicos campos fué hinchiendo,

ni Atila, que la Hesperia toda espanta

llamándose de Dios azote horrendo,

gótica gente trujo tanta, cuanta

del sarraceno bárbaro estupendo