de los dardos y lanzas que recrecen.

Tal está el caballero la verdura

tiñendo en roja sangre; allí perecen

de los suyos no pocos; que el valiente

la virtud pierde contra mucha gente.

»Sintió don Juan la afrenta que pasaba

Nuño; cual capitán bien advertido,

todo lo corre y ve, y a todos daba

con su presencia esfuerzo muy crecido.

Cual parida leona, fiera y brava,