cuando la flota al mar largo se hacía.

»La vista poco a poco se destierra

de aquellos patrios montes que quedaban:

quedaba el caro Tajo y fresca sierra

de Cintra, do los ojos se alejaban;

quedábanos el alma allá en la tierra,

que lástimas y amor nos la arrancaban,

y en alta mar metidos con tal duelo,

no vimos más, al fin, que mar y cielo.

»Así fuimos rompiendo aquellos mares