que nunca en tiempo alguno proa rompiera,
viendo las nuevas islas y lugares
que el generoso Enrique descubriera:
los africanos montes y casares,
tierra que Anteón rey la poseyera,
a la izquierda se queda; a la derecha
no hay certeza de tierra, mas sospecha.
»Pasamos juntamente la famosa
isla, de su madera así llamada,
conocida por fama provechosa