»que por quietarse más los dioses vanos

»los tienen a los montes sotopuestos,

»mas como contra Dios no valen manos,

»yo que llorando andaba en los recuestos

»de montes, comencé del enemigo

»hado a sentir las penas y el castigo.

»Convirtióse mi carne en peña dura,

»en peñascos los huesos se volvieron;

»estos miembros que ves y esta figura

»por estas largas aguas se extendieron: