»en fin, esta grandísima estatura
»en el remoto cabo convirtieron
»los dioses, y por darme pena fea,
»con sus aguas la Tetis me rodea.»
»Aquesto nos contó, y con triste lloro
súbito de la vista se apartaba;
la nube se deshizo y con sonoro
bramido el agua adentro resonaba;
yo, levantando el rostro al sacro coro
angelical que allí nos aportaba,