por cielos tan aversos de las vidas
cuanto son en el nuestro guarecidas.
»Corrompido el vital mantenimiento
y muy dañoso el flaco cuerpo humano,
y con esto ningún contentamiento
que aun fuese a la esperanza un gusto vano,
¿creeréis que si este nuestro ayuntamiento
de soldados no fuera Lusitano,
que pudiera durar tan obediente,
en ausencia, a su rey y a su regente?