que en el largo camino y desventura
con nosotros se vieron ventureros.
¡Cuán presto halla el cuerpo sepultura!
En agua, en tierra, en valles, en oteros,
doquiera, cual si fuera nuestra tierra,
el túmulo el ilustre cuerpo encierra.
»Así que de este puerto nos partimos
con mayor esperanza y más tristeza,
y por la costa abajo el mar abrimos
buscando nueva alguna de firmeza: