los tímidos delfines, entre tanto,
en las cuevas marítimas se entraron,
la tempestad huyendo y vientos duros
que ni al fondón los dejan ser seguros.
Nunca tan vivos rayos fabricara
contra la gigantea fuerza y gente
el que de su antenado sublimara
las armas con el temple reluciente,
ni nunca el gran Tonante al mundo echara
tan a menudo el trueno y rayo ardiente