Ablandar determina por amores

de vientos la enojada compañía,

mostrándoles sus ninfas caras, bellas,

que más hermosas van que las estrellas.

Así fué, porque luego que llegaron

a ver la vista de ellas, les fallecen

las fuerzas con que de antes pelearon

y ya como rendidos le obedecen:

pies y manos al punto les ligaron

los cabellos que rayos obscurecen,