y a Bóreas, que en amor más la quería,

le dijo la bellísima Oritía:

«No creas, fiero Bóreas, que te creo,

que me tuviste nunca amor constante:

la blandura es de amor más cierto arreo,

y el furor no está bien a firme amante:

si con freno tu furia no la veo,

no tienes que esperar de aquí adelante

que pueda más amarte, mas temerte,

que amor contigo en miedo se convierte.»