fuera ya de tormenta y mares fieros,

el temor van del pecho desterrando.

Grita alegre el piloto melindano:

«¡De Calicut la tierra está a la mano!

«Si la India buscáis, esta es la tierra

del Indo verdadero, que aparece:

aquí vuestro viaje se destierra;

aquí vuestro trabajo se fenece.»

El fuerte capitán, en quien se encierra

el bien y el mal de cuanto allí se ofrece,