por hospicios ajenos desterrado,

de la esperanza ahora ya adquirida

de nuevo más que nunca derribado,

escapando en las costas ya la vida

que de un hilo colgaba muy delgado,

que no menos milagro fué salvarse

que para el rey judío acrecentarse.

Y sobre todo, ninfas, no bastaba

que tan grandes miserias me cercasen,

sino que los que yo cantando andaba