éste es aquel celoso a quien Dios ama,

con cuyo brazo al moro vence y doma,

abate de su reino el fuerte muro,

no reservando nada a lo futuro.

»Si César, si Alejandro rey tuvieran

tan pequeño poder, tan poca gente,

contra tantos contrarios cuantos eran

los que desbarataba este excelente,

no creáis que sus nombres se supieran

con gloria, voz y fama tan potente: