Kostka, pintóGoldberg, sc.

Huyendo el moro, el arco va flechando

sin fuerza, de cobarde, y presuroso

la piedra y cuando toca atrás echando;

que el furor arma a veces al medroso:

[Canto I, Estr. 91].

«Y sabe más, le dijo: que entendido

de aquéstos tengo ser sanguinolentos,

que con robos el mar han destruído,