Kostka, pintóGoldberg, sc.
Huyendo el moro, el arco va flechando
sin fuerza, de cobarde, y presuroso
la piedra y cuando toca atrás echando;
que el furor arma a veces al medroso:
«Y sabe más, le dijo: que entendido
de aquéstos tengo ser sanguinolentos,
que con robos el mar han destruído,