Algún reposo, en fin, con que pudiese

refocilar la gente tan cansada

de la navegación, como interese

de la vida en el mar triste pasada.

Parécele ser justo que se diese

cuenta a su hijo, cuya flecha airada

a los dioses abaja al vil terreno,

los hombres sube al cielo más sereno.

Aquesto imaginado, determina

sosiego darles en la grande anchura