»Y para esto querría que, heridas

las hijas de Nereo, en el profundo

fuesen de amor de aquéstos encendidas

que a descubrir vinieron nuevo mundo:

en un jardín florido conducidas,

yo las pondré con rostro muy jocundo,

que tendré dentro el mar aparejado,

del don de Flora y Céfiro adornado.

»Allí con mil refrescos y manjares,

con vinos odoríferos y rosas,