en labrados palacios singulares,
hermosas camas y ellas más hermosas,
en fin, con mil deleites no vulgares
los esperen las ninfas amorosas,
de amor heridas, dentro de esta casa,
sin ponerles al ver ni al gozar tasa.
»Quiero que haya en el reino neptunino,
do yo nací, progenie fuerte y bella,
y tome ejemplo el mundo aquí malino
que libertad no habrá do amor se sella;