el arena tan blanca que recrea
y de conchas la pinta Citerea.
Tres montecillos frescos se mostraban
con altura soberbia y muy graciosa,
que del florido esmalte se adornaban
haciendo estar la isla deleitosa:
de la cumbre las fuentes abajaban
claras, que la verdura hacen viciosa:
entre las blancas guijas se reía
con dulce son el agua que corría.