primero se hiciesen deseadas:

algunas, que en la forma descubierta

del bello cuerpo estaban confiadas,

puesta la artificiosa hermosura,

desnudas se metían en la agua pura.

Mas los fuertes mancebos que en la playa

ponen los pies, de tierra codiciosos,

que no hay ninguno entre ellos que no vaya,

cual todos, por hallar caza orgullosos,

no piensan que en su lazo o redes caya