que se deshace en frenesí de amor.
¡Qué hambriento besar en la floresta!
¡Qué regalado lloro que sonaba!
¡Qué suaves halagos! ¡Qué ira honesta
que en alegres risadas se trocaba!
Lo que más se pasó mañana y siesta,
que Venus con placeres inflamaba,
mejor será probarlo que juzgarlo,
mas júzguelo el que no puede probarlo.
De esta arte, en fin, conformes las hermosas