puesta, las demás todas obscurece,

hinchiendo tierra y mar de maravilla,

al Gama, que la quiere y la merece,

recibe allí con pompa soberana,

mostrándose señora más que humana.

Después de haberle dicho quién ella era,

por alto exordio de alta gracia ornado,

haciéndole entender cómo viniera

por influjo y suasión del firme hado,

para le descubrir toda la esfera